El estrés es  el proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante. A menudo los hechos que lo ponen en marcha son los que están relacionados con cambios, exigen del individuo un sobreesfuerzo y por tanto ponen en peligro su bienestar personal.

El estrés no siempre tiene consecuencias negativas, en ocasiones su presencia es una oportunidad para poner en marcha nuevos recursos personales, fortaleciendo  la autoestima e incrementando las posibilidades de éxito en ocasiones futuras.

¿De qué depende la aparición del estado subjetivo de malestar o distrés? 

Un mismo hecho no resulta igual de estresante para todas las personas, ni siquiera en todas las circunstancias o momentos de la vida para el mismo sujeto.

Si bien el ambiente físico puede ser un generador de estrés, es en el ámbito social donde se dan la gran mayoría de las situaciones que lo provocan. Mientras algunos autores han considerado los cambios vitales, pérdidas de personas o relaciones importantes, nueva situación laboral o nacimiento de un hijo, por poner unos ejemplos, como los desencadenantes del estrés,  otros señalan que los acontecimientos diarios, pequeñas contrariedades, al ser más frecuentes y próximos a la persona pueden alterar en mayor medida la salud.

Indicadores de estrés: 

Los indicadores o respuestas de estrés son los que nos permiten determinar que éste  realmente está presente. Existen indicadores  neuroendocrinos,  psicofisiológicos y psicológicos.

¿Cómo se manifiesta en el cuerpo el estrés? 

El cuerpo y la mente manifiestan el estrés con un aumento de la actividad del sistema nervioso central simpático, con aumento de la frecuencia y gasto cardíaco, aumento de  presión sanguínea, frecuencia respiratoria, contractura muscular, dilatación pupilar,  entre otras. Pudiendo a largo plazo y al ser sostenido, traer  síntomas persistentes como dolores de cabeza, dolores musculares, y diagnósticos como hipertensión arterial, infarto, dolor músculo-esquelético crónico, fibromialgia, migraña, depresión, ansiedad,  desórdenes del sistema inmunológico como alergias, autoinmunidad, neoplasias, y más. 

Además de la activación o inhibición de mecanismos fisiológicos y bioquímicos, es importante el número de reacciones psicológicas asociadas al estrés. 

Existen las emocionales, somáticas, cognitivas y comportamentales.

Las emociones asociadas al  estrés son ira o enfado, miedo, angustia, y estados de ánimo como la impaciencia, la frustración,entre otras.

Los indicadores somáticos son percibidos por los sujetos y expresados como quejas, siendo los más habituales la fatiga, el insomnio, el temblor, y dolores de distinto tipo.

Los indicadores cognitivos y comportamentales pueden convertirse en formas de afrontar el estrés más o menos eficaces. Entre los primeros destacan, como más habituales, la indecisión, actividad mental acelerada, pérdida del sentido del humor, la memoria, etc. Entre los comportamentales estados de nerviosismo diversos como morderse las uñas o no poderse estar quieto, trastornos alimenticios, fumar, etc.

¿Cómo prevenir los efectos negativos del estrés?

El estrés es necesario, es la fuerza que nos ayuda a avanzar en nuestra vida. 

La clave consiste en aprovechar la fuerza que proporciona la activación psicofisiológica que surge al encontrarnos ante situaciones que demandan nuestro esfuerzo, así como saber detectar cuando este estado se repite con demasiada frecuencia y de manera inútil, poniendo en peligro el bienestar y la salud.

La implementación de las herramientas mente cuerpo Oman gran valor en este punto, éstas son intervenciones para reducir la repercusión del estrés en el organismo. Algunas de ellas son la respiración consciente, movimiento consciente, prácticas de yoga y taichi, meditación, mindfulness, entre otras. 

Con el método MOVE, un método integral para abordar la salud, se implementan una serie de herramientas mente cuerpo para aminorar el estrés y  la facilitación de expresión de emociones. También integramos la  nutrición antiinflamatoria, ya que todo lo que comemos influencia en la percepción del estrés. No menos importante es la gestión adecuada del sueño y descanso. Está demostrado que el estrés es un causal de enfermedades, por eso me parece fundamental abordarlo en mi programa. 

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