¿Los qué?  Parece un trabalengua, por eso  te lo voy  explicar lo más sencillo posible. 

Entender estos ejes son la base en la cual se fundamenta todo el método MOVE, con el cual ayudo a mis pacientes a vivir sin dolor, sin estrés y con un sistema inmunitario en óptimo funcionamiento. 

Nuestro cuerpo funciona interconectado entre sí y con el medio ambiente.  Cuando una parte no funciona bien no es sólo porque ese pedacito, si no que es la manifestación de un desequilibrio en todo el sistema que se manifiesta en ese síntoma o enfermedad. 

El cuerpo y su entorno forman una unidad que condicionan el estado de salud y enfermedad. Y el síntoma es solo un aviso que nos dice que algo falla en algún punto del sistema.

Quizá si te pregunto cuál es el órgano más importante del cuerpo a primera vista dirás:  corazón, cerebro, riñón, hígado, o el que se te ocurra. Pero lo cierto es que no existe un órgano más importante que otro,  y no debemos verlos como unidades funcionales independientes. Absolutamente todo en nuestro cuerpo y mente está conectado, y lo más importante para tener un estado de salud óptimo es que  los ejes psico-neuro-inmuno-endocrinológico e intestino-cerebro estén funcionando adecuadamente.  

Después de una situación de  estrés, frustración o ansiedad se  modifica el funcionamiento del sistema nervioso, altera las secreciones de hormonas, de  adrenalina, disminuye la serotonina. Como resultado se puede producir insomnio, dolor de cabeza, dolor de estómago. 

Como ejemplo,  nos ocupamos del  dolor de cabeza con  un analgésico, o en una  úlcera y le doy  un protector gástrico, sólo soluciono el síntoma pero no la causa y ese cuerpo sigue en desequilibrio y seguirá enfermando, estoy “tapando los síntomas” temporalmente, pero no resolviendo de raíz el asunto. 

Vamos a ir desglosando estos ejes y sus mensajeros  para su mejor entendimiento: 

Todo empezó desde 1970 con las investigaciones de 

Psico-neuro-inmuno-endocrinología (PNIE), que se refiere al  estudio de la interacción bidireccional que existe entre la psique (mente y emociones), sistema nervioso, sistema endocrino y sistema inmunológico. 

¿Cuáles  son los mensajeros que hacen posible la conexión del eje PNIE?

Nuestro cuerpo está compuesto de millones de células que se comunican entre sí para actuar como un todo. Este lenguaje que usa nuestro cuerpo  lo componen hormonas, neuropéptidos, neurotransmisores, citocinas, péptidos digestivos, endoteliales y otros.

Existen tres vías de comunicación principales

  El sistema nervioso:  

          Es el  principal regulador de todo el cuerpo, regula parte del funcionamiento del                 sistema inmune. Se divide en: 

           Sistema nervioso central 

           Sistema nervioso periférico (SNP) 

SNP motor: controla los movimientos

SNP sensitivo: recoge la información de los sentidos y la sensibilidad tanto consciente (piel) como inconsciente (de las vísceras, órganos, músculos y articulaciones)

SN Vegetativo. Es el encargado de controlar todas las funciones automáticas del cuerpo, como la digestión, el ritmo cardiaco, el respiratorio, glándulas, parte de las secreciones hormonales y neuropetídicas. A su vez se divide en:  simpático  (actividad y alerta) y  parasimpático (relajación descanso). Es el responsable de que todo el organismo funcione coordinadamente y que se adapte continuamente a las necesidades del medio, a su vez es el responsable de un gran número de síntomas. 

El sistema circulatorio:  conformado por las paredes vasculares, una de las más importantes es el endotelio, componentes de la sangre, células y citoquinas del sistema inmunitario, hormonas, pépticos circulantes. 

El tejido conectivo: es el espacio que existe entre las células,  es el medio  de comunicación y ambiente y en el que realizan el intercambio de sustancias con la circulación, tanto nutrientes como desechos.

Nuestra parte consciente genera el flujo del pensamiento, estos  generan emociones. Las emociones se procesan en  la amígdala cerebral,  que se encuentra en un punto intermedio conectando el pensamiento con el  cuerpo y conformando un gran regulador del organismo. Las emociones activan o desactivan el sistema nervioso vegetativo. Cualquier pensamiento que tengamos, automático o voluntario, genera un tipo de emoción que impregna el comportamiento de nuestro sistema nervioso vegetativo y modifica el funcionamiento de nuestros órganos, contrayendo partes del cuerpo, aumentando la secreción de ácido del estómago, la frecuencia cardíaca, la respiración, produciendo espasmos en el intestino, entre otros. 

Todo lo que pensamos y sentimos afecta en mayor o menor medida a nuestro cuerpo.

Conexión sistema nervioso –  endocrino

El cerebro controla la secreción hormonal desde el hipotálamo. El hipotálamo está regulado por el funcionamiento general del sistema nervioso, los ciclos circadianos, la  genética, edad, emociones,  pensamiento,  estímulos que le llegan del exterior a través de los sentidos.  Muchas de estas hormonas controlan también el funcionamiento global del sistema inmune, y aqui  cerramos el circulo de influencia mutua: 

Psique (mente, emociones y percepciones) – Neuro (sistema nervioso) – Endocrino – Inmunología, todo conectado para  estar en  salud o enfermedad.

¿Qué tiene que ver el sistema inmunológico con  salud mental y emocional?

El sistema inmunológico es el encargado de defender el cuerpo de los agentes externos infecciosos,  antígenos alimentarios, ambientales, eliminación de   las células que han dejado de funcionar o se han replicado incorrectamente (neoplasia, cáncer). 

  • Su función deficiente ocasiona mayor susceptibilidad a infecciones y tumores
  • Su función excesiva produce enfermedades autoinmunes y alergias.

Su regulación depende del equilibrio entre hormonas, citocinas, neurotransmisores, neuropéptidos y otras sustancias medidoras como el oxido nítrico, las prostaglandinas etc. De manera que todo lo que afecte a este eje en algún punto, tendrá repercusiones en el sistema inmunológico, y viceversa.

Interacción inmuno-endocrina, muy influenciada por el estrés: 

  • El estrés agudo puede hiperactivar la respuesta inmune por medio de las catecolaminas que libera el sistema nervioso vegetativo a las glándulas suprarenales. Si estamos ansiosos los  linfocitos también se “estresan” y empeoran algunas enfermedades autoinmunes, las alergias o el asma.
  • El estrés crónico deprime la inmunidad a través de las secreción de cortisol, los linfocitos dejan de realizar bien su función, haciéndonos más propensos a catarros, infecciones o a desarrollar algunos tipos de cánceres. 
  • El sueño y los ritmos de vida sincronizados con el día y la noche son imprescindibles para un buen funcionamiento del cuerpo. 

Una vida en continuo estrés y los pensamientos nocivos  deterioran el funcionamiento inmunológico.

¿Has escuchado que nuestro segundo cerebro es el intestino?, también habrás escuchado que en el intestino se aloja gran parte de nuestro sistema inmunitario, 

Sí, es cierto.  Vamos desglosando de nuevo: 

Eje intestino-cerebro

Este eje está formado por la microbiota, el sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo, el sistema neuroendocrino, el sistema neuroinmune y el sistema nervioso central . El sistema nervioso entérico se encarga del funcionamiento básico gastrointestinal (motilidad, secreción mucosa, flujo sanguíneo), y el control central de las funciones del intestino se lleva a cabo gracias al nervio vago . Este complejo eje conforma un sistema de comunicación neurohumoral bidireccional. 

Así, existe una correlación entre las alteraciones de la microbiota y algunas patologías, la ansiedad, el colon irritable y las  enfermedades autoinmunes. En estas enfermedades existe una disbiosis (cambios en la composición normal de la microbiota) que genera cambios en la motilidad gastrointestinal, afecta a las secreciones y produce una hipersensibilidad visceral. En estas circunstancias se ven alteradas las células neuroendocrinas y las del sis­tema inmune, modificando la liberación de neurotransmisores, lo que se podría traducir en las diferentes manifestaciones psiquiátricas.

 Vías del eje intestino-cerebro

La relación entre ambas partes del eje  se ejerce a través de diversas vías de comunicación , como el nervio vago, el sistema circulatorio y el sistema inmune:

Nervio vago

El nervio vago constituye una de las principales vías para transmitir la información desde la microbiota al sistema nervioso central.

Sistema circulatorio: el viaje de las neurohormonas

Las neurohormonas (serotonina, catecolaminas, do­pamina) se liberan desde las células neuroendocrinas del intestino y actúan, directa e indirectamente, en la modulación del comportamiento. La serotonina (5-HT), producida en un 90% en el intestino, se ve regulada por la microbiota. Si bien la relación con la microbiota puede parecer dudosa, ya que la 5-HT generada por las células intestinales no atraviesa la barrera hematoencefálica (BHE), esta interconexión también existe, aunque de manera indirecta. Esto se debe a que la microbiota actúa sobre los niveles de los precursores serotoninérgicos y del transportador de 5-HT, que participan en la activación y la modulación de la serotonina central. Del mismo modo, el triptófano, que es un precursor de la síntesis de 5-HT central, también interviene en esta interconexión indirecta. En este caso su producción se ve regulada por enzimas metabolizadas por la microbiota intestinal, y es capaz de atravesar la BHE para formar parte de la síntesis de serotonina central. La dopamina también se ve favorecida por la acción de la microbiota.

La microbiota interviene en la liberación de GABA. Esta liberación se produce gracias a las propiedades de algunas bacterias que contienen la enzima glutamato descarboxilasa y que degradan el glutamato presente en ciertos alimentos facilitando su transformación en GABA. Este neurotransmisor es fundamental en la modulación del comportamiento. Tanto es así que ya hay estudios que demuestran que la administración de probióticos y, por tanto, un aumento de la disponibilidad de GABA, mejora el control de la ansiedad.  Las acciones de la microbiota también afectan al eje hipotálamo-pituitario-adrenal, regulando la liberación de cortisol. 

Microbiota y sistema inmunológico

Los patrones moleculares asociados a diferentes patógenos son la forma de presentación de la microbiota frente al sistema inmunitario. Uno de ellos son los lipopolisacáridos. Estos lipopolisacáridos activan las células del sistema inmune, particularmente las del sistema innato (macrófagos, neutrófilos y células dendríticas). Una vez activadas, producen citocinas inflamatorias (interleucina-1a, interleucina-1b, factor de necrosis tumoral alfa e interleucina-6) que atraviesan la BHE. En el cerebro, estas citocinas actúan sobre los receptores expresados en las neuronas y las células gliales, concretamente en la microglía, alterando su estado de activación y función. A su vez, las citocinas son capaces de actuar sobre los receptores de diferentes nervios aferentes promoviendo alteraciones de las señales desde el tubo digestivo hasta el sistema nervioso central. Del mismo modo, la microbiota también es capaz de facilitar la liberación de citocinas no inflamatorias, como pueden ser las producidas por el factor estimulante de colonias de granulocitos, que son capaces de atravesar la BHE y de estimular la neurogenia en el cerebro , lo que se ha visto como un factor protector tras una lesión isquémica.

¿Complicado? Parece, pero no lo es. Quería hacerte esta explicación, que aunque extensa, esta completa y en términos entendibles para el publico general.  Para entender porqué lo que pensamos y sentimos afecta, porqué lo que comemos tiene importancia, porqué cuanto nos movemos y cuanto descansamos es básico para mejorar la salud.

El equilibrio de estos ejes es mi objetivo con el método MOVE, con el cual  miramos al ser humano como un todo, indico ejercicios fisicos,emocionales y de gestión del estres, así como  una asesoría completa en nutrición antiinflamatoria, segundas tolerancias, regulación de sueño y descanso. Todo de manera personalizada porque como seres distintos uno del otro. 

Autora: Dra. Eugenia Benzaquén

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